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jueves, 4 de agosto de 2011

Roger Waters @ Dublin - Irlanda, 24/05/2011 (Reseña)

Roger Waters en Dublín: Una experiencia única, probablemente irrepetible.

No es la primera vez que uso como excusa un concierto para viajar a algún destino nuevo para mi. Esta vez le tocó a Irlanda, en un viaje relativamente corto en el cual me junté con un par de amigos que aho
ra viven en España para visitar Dublín, Galway y Limerick con el espéctaculo The Wall por Roger Waters como excusa perfecta para visitar el país de los leprechaun, el eterno invierno y en donde todos los días son buenos para beber... eso si, no perdimos la oportunidad de degustar unas cervezas bien servidas, algunos shots de Jameson y apreciar la belleza circundante.

Ahora a lo que nos atañe, Roger Waters. Inglés famoso por ser el bajista de una de las mejores bandas de rock de todos los tiempos (para mi en el top 3) Es un tipo que con los años se ha vuelto simpático, todo lo contrario a su temperamento más joven. Lo que no ha perdido es el gusto por lo bien hecho, acudir a uno de sus shows es estar ante lo más cercano a lo perfección que se puede conseguir en esta clase de espectáculos. Inolvidable para mi fue su visita a Caracas, cuando en el ya legendario (y desaparecido) Valle del Pop nos deleitó con música de Pink Floyd y de su carrera en solitario.

Esta vez nos esperaba algo distinto, enmarcado
en una gira mundial, Waters ha estado llevando a todo el mundo The Wall, album doble, largometraje y show en vivo de Pink Floyd, que junto a Dark Side of The Moon y Wish You Where Here conforman sus tres obras maestras (sin menosprecio del resto de discos)

Estando hospedados en Temple Bar nos tocó cruzar a pie uno de los tantos puentes que unen a los dos lados de la ciudad separados por el río Liffey con dirección a la estación de tranvía (Luas) Jarvis, simpático pero un tanto costoso medio de transporte similar a un metro sobre tierra. Cabe destacar que Irlanda, y en particular Dublín, es bastante más caro que España.

Con dirección hacia la estación The Point, notábamos que la concentración de asistentes al concierto iba aumentando en el vagón. Llegamos a nuestro destino, The O2 de Dublín, excelente locación que recibe a los grandes artistas que pasan por la capital irlandesa.

Con algo de tiempo de sobra antes de entrar al recinto nos montamos en la Dublin Wheel, una noria desde la que se puede apreciar de forma aérea toda la ciudad.

Posteriormente nos cominos un perro calien
te, para no perder la costumbre, e hicimos nuestra cola para entrar. Una vez adentro del recinto pudimos observar como vendían cerveza en botella de vidrio, que diferencia, todo demasiado fácil y sencillo, como debe ser.

Dos de los tres pudimos ver el show desde la arena, el tercero por no comprar sus entradas con meses de anticipación, tuvo que verlo desde casi el techo, pero lo vio. La ventaja de la arena, además de cercanía y de estar casi metido dentro del show, era la posibilidad de apreciar el sonido cuadrafónico empleado para los efectos especiales, todo un deleite.

Luces fuera, una advertencia de que al sr. Waters le rompe las pelotas los flashes de las cámaras así que no los usen y empieza a sonar In The Flash? Con sólo segundos de esta canción ya sabíamos que nos esperaba, el coñazo en los oídos y visual fue espectacular.

Así empezó el show audiov
isual más espectacular que haya visto. Decirle simplemente concierto no le hace honor. Observar en tarima como avanzaba la construcción del muro, las proyecciones relacionadas con las canciones que se iban ampliando a medida que ponían cada bloque (con un especial homenaje a víctimas de conflictos bélicos, entre ellos su padre), todo un ejército de gente haciendo cosas aquí y allá, marionetas gigantes, un cerdo gigante volador a control remoto, distintos atuendos, papelillos con logos de religiones y corporaciones, mientras Waters y su banda tocaban a la perfección cada uno de los temas es una experiencia raramente repetible.

Dos sets y un intermedio forma el show, el primero en el que van construyendo el muro y compuesto por el primer di
sco del álbum y un segundo set que se desarrolla en su mayoría detrás y delante del muro hasta que es tumbado hacia el final, con las canciones del segundo disco del álbum.

Hubo muchos momentos especiales en el show, en particular me gustaron: durante la interpretación de Bring the Boys Back Home colocaron unas imágenes con las que más de uno soltó una lágrima. En Comfortably Numb con el guitarra principal haciendo el gran solo sobre el muro y Waters cantando solo delante de un público que coreó a rabiar. Cuando la banda salió delante del muro vestidos de militares para la interpretación de In The Flesh. El cerdo volador en Run Like Hell. La caída del muro al final de la interpretación de The Trial.



The Wall Live viene a latinoamérica, aún tienen chance de ver esta maravilla.



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