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lunes, 18 de abril de 2011

Mi experiencia en el Pérez de León de Petare

por Alejandro Vera. Tomado de eud.com


Luego de trabajar 6 años en sector privado, entre consumo masivo y consultoría, recibí una invitación para unirme al equipo de la Alcaldía de Sucre. Eran principios del año 2009, justo cuando Carlos Ocariz estaba recién electo. En principio me tocaría crear una oficina de "control de gestión" que diseñaría y haría seguimiento periódico de un sistema de indicadores para medir la gestión desde un punto de vista técnico. Sin embargo, justo antes de empezar a trabajar me informan que el lunes siguiente entraría en funciones un nuevo director en el hospital Pérez de León, y que habría requerido alguien con experiencia en temas administrativos y presupuestarios para que lo acompañara al menos durante el primer mes de su investidura. Acepté y ahí me quedé.

Al llegar al hospital el panorama no podía ser más desolador. De 2 quirófanos, solo 1 estaba habilitado. El área de hospitalización infantil, cerrada desde hace años. El "estacionamiento" se había convertido en un basurero con equivalente a 25 camiones, 350 de chatarra por desincorporar. No existía comedor para empleados, resultando en el personal asistencial comiendo en consultorios, justo enfrente de pacientes atendidos. De una plantilla de 40 médicos residentes, solo había 8, queriendo decir que cada vez que un paciente acudía al hospital, existía 80% de chance que no estuviese médico alguno para recibirlo. La terapia intensiva con amenaza de cierre por falta de enfermeras en el turno de la tarde, aun cuando en nómina existían 25 enfermeras para dicha área (1 estaba asignada a la mañana, 0 a la tarde y ¡24 al turno nocturno!). Solo había 1 ambulancia, pero estaba mala. No habían baños para visitantes (¡se podrán imaginar el olor!). Y así con el resto de la edificación.

Recursos humanos, igual. Pancartas por todo el hospital exigiendo pagos y beneficios atrasados. Desde pago de uniformes, retroactivos y cestatickets que fueron robados meses atrás. El fideicomiso de empleados inexistente, ni un solo mes nos dejaron provisionados. A diferencia del sector privado de donde venía, el fideicomiso no se depositaba mes a mes en una cuenta a nombre de cada empleado. Personal de enfermería, camilleros, seguridad, historias médicas y bioanalistas sin cargo fijo en nómina, aun cuando se desempeñaban como suplentes desde hacía muchos años.

Los departamentos logísticos y operativos no eran diferentes. Personal de seguridad sin uniforme ni identificación ni mecanismos de interacción inmediata con órganos policiales en caso de una eventualidad. Unidad de mantenimiento sin herramientas (¡ni siquiera un destornillador!), ni presupuesto asignado (sin exagerar, el presupuesto para mantenimiento de infraestructura, aires acondicionados y equipos médicos era "cero"). En cada pasillo del hospital guindaban anuncios hechos a mano y marcador informando "No hay alcohol", "No hay guantes", "No hay placas", etc. Con solo pasearse por el almacén la situación era previsible. Ningún tipo de control de inventarios, ni digital ni a mano, goteras en el techo que causaban perdidas constantes de material, y ningún tipo de análisis de consumo que permitiese predecir cantidades por insumo necesarias para un período determinado.

Igual de caótico el tema administrativo. Ejecución presupuestaria incierta, por lo que no sabíamos cuánto dinero teníamos disponible al momento de entrar (razón por la cual no pudimos ejecutar gastos en los primeros días). Empresas concesionarias de limpieza, servicios de comedor y suministro de gases medicinales trabajaban con contratos vencidos desde hacía mucho tiempo, y no cobraban por sus servicios, dejando excusa justificada para prestar un servicio no óptimo. Deudas también con proveedores de medicamentos y material médico quirúrgico e incluso pagos pendientes con contratistas de la nueva sede del hospital Pérez de León, despojado a la Alcaldía de Sucre y transferido al Ministerio de Salud justo 5 días antes que Ocariz tomará posesión.

Provocaba salir corriendo. Aquello "funcionaba" solo por heroísmo de sus empleados. Sin embargo, con algo de voluntad, sentido común y honestidad, era mucho lo que se podía hacer para generar resultados en el cortísimo plazo. Y así se hizo.

Los invito a visitar la instalación en la actualidad. Decimos con orgullo que somos el único hospital de Caracas que funciona a su total capacidad, con todos sus servicios abiertos y su nómina de médicos full. El suministro y control de insumos médicos se ha regularizado y la infraestructura, mantenimiento y limpieza del hospital se mantiene "aceptable", considerando lo viejo y estructuralmente deteriorado en que se encuentra la edificación. Sin embargo, la infraestructura está a punto de colapsar y abarrotado por cantidad de usuarios que lo visitan. El hospital, que solo cuenta con 58 camas hospitalarias, recibe más de 1.000 pacientes diarios, en su mayoría heridos de gravedad. Es por esto que esperamos con ansias la inauguración de la nueva sede del hospital, anunciada por presidente de la República en cadena nacional para diciembre 2011 (de nuevo, la nueva sede pertenece al Ministerio y no la Alcaldía).

Escribo este artículo desde el exterior, donde realizo maestría en Administración y Políticas de Servicios de Salud. En próximas entregas estaré profundizando sobre problemas de salud en el país, sus causas y posibles soluciones. También comentaré sobre reformas que países del mundo están tomando en materia de salud pública, donde para orgullo latinoamericano es Chile (y no USA, Canadá, Cuba o Inglaterra) el modelo a seguir por su gran sistema de salud primaria.

averasantander@yahoo.com
@Alejandro_Vera_

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