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lunes, 10 de agosto de 2009

Saul Godoy Gómez // De cómo nos convirtieron en simples bestias

Un poco fuerte, sobre todo para los que aun no saben en donde están parados en este país, Venezuela. Tomado de eud.com

Hoy les voy a explicar una de las tesis fundamentales del chavismo, que tiene su raíz en un término llamado "biopolítica" y que fundamenta el control político de la población por medio de las leyes restrictivas y la vigilancia, éste proceso comienza disciplinando la vida particular de las personas para de esta manera poderlos manejar a voluntad. La expresión más radical de la biopolítica se dio con los nazis en Alemania, basados en unas tesis políticas del jurista Carl Smith, donde el poder soberano, asumido por un líder y un partido, se sustraía del orden jurídico para obligar a sus subordinados, al pueblo, a quedar bajo el absoluto control del gobierno, sin derechos, en un estado de excepción continuado. El filósofo contemporáneo de origen italiano, Giorgo Agamben, ha sido uno de los estudiosos de esta perversa singularidad, que ha florecido en el terreno político en el mundo, sin importar si el régimen es de derecha o de izquierda.

Para Agamben, la idea detrás de la biopolítica está en convertir al país en un gran campo de concentración, donde la vida de los prisioneros queda suspendida por un estado de excepción, y sus destinos en manos de sus guardias. Se trata de crear un lugar donde los derechos del individuo son despojados por un poder soberano, que tiene decisión absoluta sobre sus vidas, por razones fundamentalmente de seguridad de Estado.

Venezuela es el gran experimento de la biopolítica en Latinoamérica, superó a Cuba, a la cárcel norteamericana de Guantánamo o a cualquier centro de detención de emigrantes ilegales o de presos políticos del continente, como bien explica el periodista argentino Pablo Esteban Rodríguez en su artículo sobre Agamben, "El campo de concentración crea nuda vida, algo que no es ni vida ni muerte, una vida que ya no es la vida del resto de los mortales pero que todavía no es muerte, y que de hecho terminar con ella, matar, no es exactamente dar muerte. Para Agamben, esta nuda vida es la verdadera condición terrible de la política moderna".

El gran éxito de la biopolítica en Venezuela es el contubernio entre el gobierno y el hampa, el primero regula y constriñe, el segundo extermina, no hay manera de acusar al gobierno de genocidio porque no es él que dispara el arma, o degüella con el cuchillo, no son las instituciones ni sus funcionarios quienes secuestran y asesinan, el gobierno simplemente desarma a la población, si acaso, los disciplina (como es el caso del castigo que están recibiendo los barloventeños, en el estado Miranda, de manos de la Guardia Nacional por haber votado a favor del gobernador Capriles y en contra de Diosdado), lo que sí hace el gobierno es poner a los ciudadanos en el camino para que sean dañados por el hampa, con la falsa promesa de que están protegiéndolos, ocultándoles la información sobre los peligros (esconden estadísticas, no avisan sobre cuáles son las zonas de peligro), es más, sostienen una ignominiosa campaña de que la violencia es una ilusión creada por los medios de comunicación, de que la inseguridad es una "sensación" de la que, si no hablamos de ella, desaparece, y deja el resto en manos del hampa, que el mismo gobierno se encargan de alimentar con impunidad, soporte logístico, apoyo legal y hasta suministrándole armamento y municiones.

Las cárceles venezolanas son inmensos locales de exterminio de vida humana, custodiadas por guardias nacionales y funcionarios penitenciarios pagados por el Estado, pero en vez de proteger y ayudar a superar las condiciones de criminalidad de los presos, propicia las oportunidades para que se maten entre ellos, sembrando armas, drogas y discordia entre la población penal.

El gobierno, o los guardias de este inmenso campo de concentración en que han convertido el país, regulan, amenazan, vigilan, procesan, engañan, dejan en minusvalía a los ciudadanos para que sea el hampa la que se encargue de ellos, en un proceso desordenado y aleatorio de exterminio genocida, para tales propósitos el gobierno permite que información confidencial de los ciudadanos, sus estados financieros, propiedades, composición de su grupo familiar, intereses, movimientos, sea filtrados a las bandas criminales asociadas al PSUV, para que den el golpe y se acabe de una vez por todas con la oposición y los enemigos de la revolución, pero como no tienen control sobre esta lotería de la muerte, muchos de sus seguidores también son víctimas. Todas esas promesas e ideas humanistas, socialistas e igualitarias que conforman la máscara del régimen chavista, no son sino la excusa para implantar un modelo biopolítico nazi, donde la propiedad privada, el esfuerzo personal, la privacidad, el libre pensamiento y su expresión, son lujos innecesarios una vez que se entra en las alambradas del socialismo del siglo XXI. El hombre es despojado de todos sus atributos humanos y convertido en mero "ser vivo" que puede ser moldeado, experimentado, destruido, modificado como parte de un proyecto histórico, a Chávez y sus secuaces les encanta la idea de convertirnos a todos los latinoamericanos en simples bestias de trabajo para el mundo perfecto que se imaginan, todas las personas trabajando para mantener el lujo y el brillo de los nuevos sultanatos chavistas.

El nuevo paradigma, predica Agamben, es que el Estado de Derecho es desplazado por estados de excepción (entre ellos los poderes constituyentes, las necesidades de los cambios sociales, la predominancia de la "realidad verdadera" sobre la verdad jurídica, convertir en delito la información y la opinión), ya no se distingue entre la esfera pública y la privada, todo le pertenece al Estado y la violencia pública queda libre de toda atadura legal. En el actual gobierno chavista, el imperio de la ley ha sido roto, en su lugar tenemos a un parlamento ilegítimo dictando decretos que lidian con bestias, no ciudadanos, tenemos a una fiscal general de la República que nada tiene que envidiarle a los encargados de la "Solución Final" durante el Tercer Reich, no son leyes las que se promueven y promulgan, son instrucciones de manejo de ganado, y a espaldas de la Constitución Nacional y los más elementales Derechos Humanos.

percival367@yahoo.com

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